Hasta la década de 1880, la ley exigía que las parejas se casaran en una ceremonia que tendría lugar por ley, durante la mañana. En los últimos años de esta década, el horario se amplió hasta las 3 de la tarde.
La ceremonia de boda podía tener lugar tanto en la casa como en una iglesia, con muchos o pocos invitados. En la década de 1850, la mayoría de las bodas se celebraban en iglesias, siendo lo más habitual celebrarse en la parroquia de la novia. El pastor y los “usher” actuaban como testigos. Tras la ceremonia, la pareja firmaba en el registro de la parroquia en la sacristía. La novia firmaba con su nombre de soltera. Para la ocasión, la Iglesia se había decorado con flores, y la decoración se fue volviendo más elaborada conforme se sucedieron las décadas (desde palmeras sembradas en macetones, hasta festones de siemprevivas y azahar)
Uno de los caballeros que acompañan al novio quedaba a cargo de los problemas o asuntos finales en la iglesia, a este se le llamaba “usher” (literalmente “acomodador”) mientras los demás invitados se marchaban a la casa de la novia en busca de sus recuerdos (favors).
(Hago un paréntesis para explicar la figura del “usher” o “acomodador”. En realidad se trataban de parientes muy cercanos o amigos muy íntimos del novio que se encargaban de asistir a la pareja durante toda la ceremonia. Eran los encargados de acomodar a los invitados en sus respectivos asientos según iban llegando a la iglesia para la boda. Si una dama llegaba sola, le ofrecía su brazo y la conducía a su asiento. Si venía con un caballero, el caballero les seguía hasta los asientos que este “usher” les indicaba. Se encargaban además del buen orden en la distribución de invitados (los amigos del novio a la derecha de la entrada, y los de la novia a la izquierda) De él dependía el pago al sacerdote por los servicios de la misa. Durante la posterior recepción de la pareja, se ofrecían ellos mismos como escolta para todas aquellas personas que no supieran dónde se celebraba la fiesta, y una vez en ella era el encargado de presentar a los presentes. Esto era una labor muy importante si tenemos en cuenta que la mayoría de las veces las dos partes de ambas familias, y los amigos de los cónyuges no se habían visto con anterioridad ni se conocían. Además, si alguna dama quedaba sin compañía, eran los que las conducían galantemente a la sala de refrigerios, o las acompañaban hasta que el caballero regresaba o las dejaban en buena compañía.)
En Inglaterra , la novia prendía estos recuerdos de lazos blancos, flores, lazadas y plumas plateadas en los hombros de los caballeros que asistían al novio y en el “usher”. A principios de la Inglaterra victoriana, las damas de honor también confeccionaban estos prendedores y los prendían en las mangas y hombros de los invitados según salía de la ceremonia. Más tarde, hasta los sirvientes y los caballos se adornaban con flores. El adorno de los criados normalmente estaba elegido por la novia y hacía referencia a un momento especial vivido, si ella los conocía desde su infancia.
Los invitados que llegaran tarde a la iglesia, entraban en silencio, y se arrodillaban ante el altar, con idea de no poner en entredicho a la pareja, antes de ocupar su lugar discretamente
En Inglaterra, una novia que se casara en el campo y su “corte”, caminaba hacia la iglesia sobre una alfombra de florecillas que aseguraba a la novia la felicidad a través de los caminos de la vida. Para los más ricos, se creía que un caballo gris que tirara del coche de caballos de los novios, propiciaría buena suerte. Las campanas repicarían en cuanto la pareja entrara a la iglesia, no sólo para anunciar a la gente qué tipo de ceremonia se estaba celebrando en el interior, sino también por la creencia de que así se mantenían las fuerzas demoníacas lejos del lugar.
El anillo de bodas normalmente era un anillo plano de oro, con las iniciales de la pareja y el día de su boda grabados en su interior. Había pocas ceremonias en la época victoriana con un intercambio doble de anillos. Se consideraba que daba buena suerte el hecho de el anillo se cayera durante la ceremonia, ya que eso mantenía a raya a los espíritus malignos.
Después de la ceremonia, la esposa y el esposo salían de la iglesia sin mirar ni a la derecha ni a la izquierda. Se consideraba de mal gusto hacer el gesto de reconocer en el camino a la salida, a amigos y conocidos. Los padres de la novia debían ser los primeros que salieran de la iglesia, y el “usher” el último tras haber pagado al sacerdote por su servicio. Como una tradición de tiempo de los romanos cuando se arrojaban nueces tras la marcha de la pareja, en la época la tradición se mantuvo, pero lanzando más civilizadamente arroz, grano o cáñamo, como símbolo de fertilidad. El carruaje nupcial que esperaba a los novios, estaba tirado por cuatro caballos blancos.
Si la ceremonia se celebraba en casa (como era popular en la década de 1890) la decoración no era por ello menos elaborada. Abundaba la profusión del blanco, junto con otro color según cual fuera el tema de la boda, que adornaba los pomos de las puertas, los dinteles, las balaustradas, las ventanas y las chimeneas.
La recepción
Debido a lo temprano que solían celebrarse las bodas, esta recepción solía ser normalmente un desayuno. Era una costumbre inglesa celebrar una pequeña ceremonia al mediodía (justo 30 minutos después de este desayuno de bodas) en la casa de la novia. Allí, la pareja recibía a los invitados y aceptaban sus felicitaciones.
Un lugar decorado especial y elaboradamente se reservaba en la casa de la novia para recibir a sus invitados. Los padres felicitaban los primeros a la pareja y se situaban después a su lado. Al principio de la época victoriana, la dama de honor también se situaba al lado de la novia para asistirla en todo lo que necesitara. Las damas de honor se situaban a ambos lados de la pareja mientras que los “ushiers” guiaban a los invitados. La etiqueta dictaba que los asistentes debían saludar a la novia la primera, a menos que sólo fueran conocidos del novio, en cuyo caso saludaba a este y posteriormente eran presentados a la flamante esposa de su amigo. A la novia nunca se la felicitaba, ya que quedaba implícito que casarse con el novio era el gran honor que se le había concedido.
El refrigerio se servía a los invitados de pie, a menos que el banquete de bodas se celebrase manifiestamente en la mesa. Si la casa era lo suficientemente grande o hacía buen tiempo, se podían colocar mesas para los invitados. No había ningún tipo de entretenimiento en la fiesta, a menos que se tratara de un banquete informal celebrado por la noche, en cuyo caso se celebraba un pequeño baile. Se sobreentendía que los invitados no necesitaban ningún tipo de diversión adicional, ya que asistir a la boda constituía el principal honor que se les había otorgado y del que disfrutaban
A comienzos de la época Victoriana existían tres tartas nupciales, una más elaborada y otras dos más pequeñas para la novia y el novio. La tarta se cortaba y se metía en cajitas que eran repartidas a los invitados según estos se fueran marchando. Tradicionalmente el pastel de bodas era una rica tarta de frutas con una elaborada decoración de glaseado en forma de caracolas, azahar, etcétera. Las tartas de los novios no era tan elaborada. La de ella era blanca, y la de él más oscura. Se cortaba en tantos trozos como asistentes había y en ocasiones se horneaban con “amuletos” en su interior, como el pastel de Navidad. Cada amuleto tenía su propio significado
El anillo para una boda dentro de un año,
El penique para la riqueza, mi amor,
El dedal para una solterona o solterón nato,
El botón para dulces corazones completamente desesperados
Esta tradición murió con el fin de siglo, ya que las damas de honor no solían ser partidarias de estropear sus guantes rebuscando en la tarta los amuletos. La tarta que la novia cortaba no se comía, sino que era empaquetada para sus bodas de plata
Algunas Reglas
1.- Tan pronto como el padre consiente al compromiso, la etiqueta demanda que los parientes del novio visiten a la novia al día siguiente.
2.- Unos días antes del anuncio formal del enlace , los novios deben escribir a sus tias, tios, primos y a sus amigos más íntimos anunciándoles su compromiso, rogándoles no contárselo a nadie, hasta que no se haya hecho oficial
3.- tan pronto como los parientes del novio reciban la noticia, deben visitar a la novia. Ella no se considerará “bienvenida a la familia” hasta que sus cartas, tarjetas y visitas le hayan llegado haciéndoselo saber con sus enhorabuenas. Por supuesto ella debe devolver esas visitas tan pronto como pueda
4.- El anuncio oficial se hace invariablemente en la casa de la novia. Es una falta de educación que cualquier miembro de la familia del novio lo haga público hasta que el anuncio formal no se haya producido.
Lo normal es que se de una cena el día del anuncio. En este caso el anuncio no se grita a los cuatro vientos, sino que se presupone que todo el mundo lo sabe. Aquellos que aún así no estén al tanto, pronto lo averiguan, pues el novio los recibe junto con su prometida, o la presenta junto a su padre.
5.-Para el evento del anuncio, la madre de la novia envía una nota diciendo
2.- Unos días antes del anuncio formal del enlace , los novios deben escribir a sus tias, tios, primos y a sus amigos más íntimos anunciándoles su compromiso, rogándoles no contárselo a nadie, hasta que no se haya hecho oficial
3.- tan pronto como los parientes del novio reciban la noticia, deben visitar a la novia. Ella no se considerará “bienvenida a la familia” hasta que sus cartas, tarjetas y visitas le hayan llegado haciéndoselo saber con sus enhorabuenas. Por supuesto ella debe devolver esas visitas tan pronto como pueda
4.- El anuncio oficial se hace invariablemente en la casa de la novia. Es una falta de educación que cualquier miembro de la familia del novio lo haga público hasta que el anuncio formal no se haya producido.
Lo normal es que se de una cena el día del anuncio. En este caso el anuncio no se grita a los cuatro vientos, sino que se presupone que todo el mundo lo sabe. Aquellos que aún así no estén al tanto, pronto lo averiguan, pues el novio los recibe junto con su prometida, o la presenta junto a su padre.
5.-Para el evento del anuncio, la madre de la novia envía una nota diciendo
6.- BRINDIS: Lo hace el padre de la novia, se levanta con una copa y dice: “Propongo un brindis a la salud de mi hija, ***, y del joven que ha elegido para que forme parte, permanentemente, de nuestra familia, el señor **** ”
O
“ Quiero que brindemos por la felicidad de una joven pareja, cuyo futuro dicho forma parte de los corazones de todos nosotros; Mary (levanta el vaso y la mira) y John (levantándolo y mirándole a él).
(Todo el mundo se levanta excepto los novios, y beben un sorbo. Todo el mundo los felicita, y entonces se le pide al novio que diga unas palabras)
8.- Antes de la boda es costumbre que las dos familias se conozcan en una comida o cena en casa de la novia.





.jpg)
.jpg)

.jpg)


