lunes, 15 de julio de 2013

Arruinarse socialmente

La Sociedad Victoriana. 

"Etiqueta" es la palabra que describe mas acertadamente la vida durante el reinado de la Reina Victoria. Para aquellos que formaban parte de la alta sociedad, normas tales como el trato correcto e incluso el modo de vestir (incluyendo en esto las joyas apropiadas) eran consideradas muy importantes. 

Clases alta y media. 

Del eructo más leve (que podía suponer la ruina social si fuese oído) a el modo como hablase un caballero a una señorita, la sociedad Victoriana estaba enormemente preocupada con cada aspecto de la vida diaria. A partir del momento en que la clase alta abandonaba sus camas, sus días estaban gobernados por lo que se podía y lo que no se podía hacer. 

El horror al ostracismo social era supremo. Ser cogido con la moda incorrecta en el momento del día inapropiado era tan de temer como dirigirse por un título incorrecto a un miembro de la sociedad. 

Era importante saber con quien se podía hablar (sobre todo si no se había sido correctamente presentado). Para una mujer, que un desconocido le solicitase un baile podía plantear un problema de etiqueta que podría tener graves repercusiones durante días. 

Las señoritas debían estar constantemente acompañadas por su carabina. Ser encontrada a solas con un caballero que no perteneciese a su familia era equivalente a la muerte social. Su reputación quedaría arruinada y la pareja del caballero sería objeto de chismes, y las más de las veces, de mofa. 

El fin deseado y establecido para las mujeres en la sociedad era el matrimonio - la culminación. Ellas esperaban representar a sus maridos con gracia y no proporcionarles absolutamente ningún escándalo. Trabajar para obras de caridad era aceptado, pero sólo si esto era de un modo muy gentil... cosiendo para los pobres, o reuniendo cestas de alimentos. 

Los caballeros debían saber cuando era apropiado fumar o tomar una copa de jerez delante de las damas. Cuando saludar y ante quien quitarse el sombrero podía ser causa de un chisme si tomaba la decisión incorrecta. 

Los miembros de sociedad Victoriana se mantenían ocupados con fiestas, bailes, visitas, modistas, y sastres. Mantenerse al tanto de lo que otra gente de su clase social hacía era también una ocupación de jornada completa. 


¿Cómo llegaba uno a la ruina social?

El escándalo era el modo más rápido de alcanzar este estatus. Pero también influían muchos factores, alguien a quien la sociedad considerase "inapropiado" por su comportamiento, fortuna, familia, pasado... caminaba muy cerca de la ruina social y aunque no llegase totalmente a ella si podía notar sus efectos. 

Un modo muy rápido de arruinarse socialmente era ser encontrado en una situación comprometida con una dama o un caballero. Las aventuras amorosas, tanto entre solteros como casados estaban muy mal vistas puesto que la victoriana era una sociedad de sólidos valores morales bastante puritanos (otra cosa es que no estuviese mal visto que los caballeros tuviesen amantes o visitasen casas de citas, siempre y cuando fuesen discretos). Para esto no era necesario mucho, bastaba con que una dama fuese vista a solas en compañía de un caballero en cualquier jardín o lugar apartado. Quizá no hubiese pasado nada, pero se entendía como si así hubiese sido.

Tampoco ser alguien mal educado o excesivamente expresivo estaba bien visto, alguien que no luciese los mejores modales y un buen saber estar no tendría éxito social, y aunque en este caso no llegase a algo tan grave como estar arruinado socialmente sufría en cierto modo parte de ese drama. Como digo, el éxito social era lo que todo el mundo esperaba tener, por tanto, un fracaso en este aspecto era mucho más dañino que cualquier otra desgracia.


¿Cómo evitar la ruina social?

Evidentemente siguiendo todas las normas y preceptos que imponía la sociedad. Siendo la perfecta dama y el perfecto caballero, llevando una vida intachable sin un sólo rumor a sus espaldas uno solía estar a salvo de semejante problema. Lo básico: una educación cuidada, una conversación no excesivamente comprometida (nada de política ni trabajo ni asuntos incómodos), no demostrando emociones profundas en público, siendo elegante pero nunca ostentoso con las riquezas que se poseían... 

En caso de tener la desgracia de protagonizar un escándalo podía ocurrir que éste se olvidase por sí sólo en un tiempo. En ese caso lo mejor era dejar Londres y esperar rezando a que la "buena" sociedad lo olvidase en un tiempo y sus consecuencias fuesen lo menos graves posibles. Quizá un par de anfitrionas o dos dejasen de recibirlo a uno, pero... ese era un mal menor. 

Los grandes escándalos eran más difíciles de solucionar. Si se trataba del descubrimiento de una aventura o de una relación en la que ambos implicados estuviesen solteros, siempre podía ponérsele remedio casándose ambos. El escándalo se olvidaría en un tiempo puesto que se le había puesto remedio. Otra cosa es que uno de ellos estuviese casado... Ahí ya tenía difícil solución. Si el caballero fuese el hombre casado, la dama tendría que "exiliarse" al campo o a cualquier otro lugar y difícilmente podría volver a menos que se casase (y tengan en cuenta que con esos antecedentes sería muy muy difícil) y hubiese pasado bastante tiempo del hecho. Por otro lado, si la casada fuese la dama, cabía además la posibilidad de que el marido la repudiase, o que se batiese a duelo con el caballero implicado. En ambos casos el escándalo sería mayúsculo... y nuevamente la dama saldría perdiendo, puesto que sería la más perjudicada. El caballero dejaría de ser admitido en las casas de las matronas más eminentes y "decentes" pero nada más.

Por último decir que a la sociedad le entusiasmaban los escándalos, por pequeños que fueran, constituían horas de diversión y cuchicheo, por lo que siempre andaban buscando nuevos escándalos de los que hablar. Lo que implicaba que uno siempre estaba siendo vigilado no fuera que cometiese una mínima falta.

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